
Caí de nuevo en las fauces del lobo. Lo sabía... pero es imposible resistir. Caí y me sangran las rodillas y caería mil veces más.
No me importa el dolor, siempre y cuando pueda sentir tu pecho caliente contra el mío.
Mientras pueda seguir perdiéndome en el cielo de tus ojos y oler tu piel hasta quedar intoxicada y perder la razón.
Que tu cuerpo empapado lave el mío cuando gota a gota apagás mi sed.
Que tu aliento fresco me despierte en medio de la noche para hacerme sentir viva.
Mientras mis manos rocen tu espalda y tus piernas y mis dedos vibren al acercarme a tu aura.
Mientras tu labios toquen los míos para detener mi mundo, y hacer que el tiempo y el espacio no importen.
Que tu voz llene cada uno de mis sentidos y cuando la magia de tu risa llene el aire de sonidos e ilumine todo a su alrededor, el mundo es un lugar mejor.
Mientras mis poros tiemblen al verte y me hagás cosquillas en el alma, no me da miedo el lobo.
enero 09, 2009
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