Que horrible el momento en que una persona se sienta, sola con sus pensamientos y se da cuenta de las cagadas irreparables que ha hecho en su vida! Es desesperante sentirse tan impotente y tan enojado al mismo tiempo con el pasado. Es una estupidez, no se debe sentir rabia contra el pasado, ya pasó! Ya que... nada que hacer. Y en realidad el odio que brota por los poros no es con el hecho que fue, sino con uno mismo por haber permitido que fuera. El momento en que alguien se da cuenta que perdió su tiempo, su dignidad, su respeto por sí mismo y por los demás, su perspectiva y hasta su capacidad de pensar con claridad, ese momento... no se lo deseo a nadie.
Ahorita estoy aquí sentada pasando por ese momento, y creo que estoy entrando en pánico, PANICO! Tanto que la amargura de la Tafil me parecería maravillosa si la tuviera a mi alcance. Reventaría todas mis tarjetas de crédito si pudiera comprar una máquina del tiempo y devolverme algunos meses.
Nunca hay que perder la perspectiva ni el respeto por uno mismo, chicos... eso esta mal, muy mal... no se hace.
Me estoy dando cuenta de todos mis errores y duele, mucho! Pero la verdad es que de esta silla de realidad en la que me senté hoy sólo hay una salida, la lección aprendida... Hay que levantarse de nuevo, con la frente en alto y aceptando que diay si... la cagué! Hay que pedirse perdón uno mismo y prometer hacer todo lo posible para que no vuelva a pasar. Aprender. La verdad es que para eso estamos en esta vida, salimos con las rodillas rotas! pero si no aprendimos, de nada sirven la sangre derramada y las cicatrices del alma.
No queda más que olvidar la Tafil, respirar en intervalos de cinco segundos para evitar hiper ventilarse, aprender y seguir... Eso si con la frente en alto.
agosto 31, 2007
Aprender
agosto 23, 2007
Será amor?
agosto 10, 2007
A que me los prestás...
La vida en la fantasía
agosto 08, 2007
Palabras Simples
agosto 07, 2007
Me rendiré
agosto 05, 2007
Tarea
La tarea parecía simple, al final no resultó tan fácil y llevo una semana tratando de hacer la lista que me pidieron.
Hasta que al fin me decidí a hacer la maldita lista lo mejor posible, y así quedó...
Me gustan sus ojos y como cambian de color con el sol; como me miran y me estudian, me sonríen y me hablan, me sacan de mi cuerpo y me embrujan.
Me gusta su espalda, armoniosa y perfilada.
Me gustan sus manos imperfectas y tan perfectas al mismo tiempo, la forma en que me tocan y me acarician el pelo cuando me besa, sus dedos torcidos...
Me gustan sus brazos, que son mucho más fuertes de lo que parecen! Cuando me abrazan y me levantan del suelo, aunque eso también pasa sin interacción de los brazos... pero digamos que es trabajo de ellos en el más convencional de los casos. Me gusta su sonrisa, a veces pícara, a veces de placer, a veces de niño bueno o de puro éxito.
Me gusta como camina, con su vaivén tan característico, sintiéndose el dueño del mundo!
Me gusta hablarle de cosas serias, de cosas vanas, que nos riamos de cualquier estupidez, nos burlemos de la gente, pero sobretodo que nos riamos de nosotros mismos.
Me gusta su inconfundible olor que se queda impregnado en mi piel.
Me gusta su arrogancia y su necesidad de tener siempre la razón, su intolerancia al fracaso y todo su perfeccionismo obsesivo.
Me gusta su fuerza interna, creo que él mismo no sabe que la tiene! Me gusta su determinación para hacer las cosas cuando finalmente se decide.
Me gusta que me controle sin querer controlarme y que me mande sin querer mandarme.
Me gusta cuando hace cucharas y le agarra el chineo sólo porque quiere un helado, una Coca Cola, tiene sueño o hambre.
Me gusta que comamos confites como chiquitos y que nos hagamos cosquillas.
Me gusta pensar en él antes de acostarme y que se aparezca en mis sueños.
Me gusta cuando se pone berrinchoso y en un ataque de furia tira lo primero que se encuentra al piso.
Me gusta cuando trata de hacer cara de serio.
Me gusta como se ilumina su rostro cuando está contento. Me gustan los sonidos que hace para evitar palabras.
Me gusta todo lo dulce que puede ser cuando quiere y que tenga que pensar las cosas muy bien antes de decirlas para que le salgan bien.
Me gusta hablar con él hasta las tres de la mañana y que estemos viendo lo mismo en la tele.
Me gusta que sepa si me pasa algo sin siquiera mirarme! Me gusta que me conozca tan bien!
Me gusta que sea mi amigo, mi confidente, mi amante, mi chiquito mimado, mi payaso, mi inspiración y mi amor.
Me gusta que se me acelere el corazón con sólo escuchar su nombre y que se dibuje una sonrisa en mi cara con sólo una palabra de su boca.
Me gusta su boca!
Me gusta que pensemos lo mismo al mismo tiempo, aunque no pasa muy a menudo, pero me gusta igual.
Me gusta él.




