"Puedo escribir los versos más tristes esta noche." Dijo una vez alguien muy sabio y famoso.
En mi caso, esta noche, es tan cierto que me da miedo.
Me dijo: "Llegó el momento de rendirte! No esperes más, ya no voy a estar ahí para vos."
Sus deseos, son órdenes para mí, siempre lo han sido! Este caso particular, con el alma en llamas y aunque tenga que barrer mi corazón del suelo, no va a ser la excepción de sus deseos.
No sé si tengo rabia, no sé si estoy triste, no sé ni siquiera si siento algo, creo que no...
Pero si ya es hora de rendirme, eso voy a hacer. No estoy acostumbrada a hacerlo, no me gusta rendirme, no me gusta perder y menos cuando amo.
Ya nunca más voy a esperar que el teléfono suene, ni que mi día se ilumine con su sonrisa.
No voy a esperar que sus labios toquen los míos, ni que mis ojos encuentren los suyos en la multitud.
Ya no voy a tratar de que sea para mí, porque nunca lo fue.
Mis lágrimas desperdiciadas corren por mis mejillas descontroladamente, no las puedo salvar de haberse ido para siempre.
Mis viajes al atardecer ya no van a tener sentido y los minutos se van a convertir en siglos.
Aquí sentada, mientras miro el amanecer de un nuevo día, pienso: "Qué hice mal? Si todo se lo di!" Y me doy cuenta que ese fue mi error.
Una vez más las cosas van a ser a su manera, pero ahora no tengo que esperar nada de él.
Me voy a asegurar de que se olvide de mi nombre y yo me olvidaré del suyo.
Diría que no quiero que se de cuenta si sufro, porque es muy grande mi orgullo, y luego hago un resumen del tiempo que compartimos, y veo que perdí mi orgullo hace tanto que ya ni se lo que eso significa.
Lo voy a borrar de mis recuerdos, de mi pensamiento. Si en algún momento su imagen acecha mi cabeza, va a sentir tanto rechazo que no le van a quedar ganas de volver.
Tengo frío, estoy mojada en este líquido salino que se desborda, pero ya no esperaré que sus brazos me consuelen y me den calor porque nunca fue así.
Me cuesta creer que haya pasado esto y me envuelve la desesperación, el dolor y la tristeza.
Quisiera que mi corazón no se haga de piedra y pueda volver a sentir.
Me dan ganas de pensar que la vida es muy injusta, y que el amor nos pone trampas mortales para hacernos sufrir. Pero la verdad es que el sólo hecho de amar es tan valioso, que vale la pena querer morir.
Y entonces, oigo un latir dentro de mí y advierto que todavía siento y que todavía ese latido es por él.
A pesar de todo siento una gran paz! Me da paz saber que ya no hay nada que salvar y que no tengo nada que esperar.
Lo voy a sacar de mi historia y de mi vida, no porque yo quiera, sino porque así me lo pidió.
Lo voy a amar hasta que mi corazón, que es más testarudo que mi cabeza también se canse.
Pero al final, me rendiré...
P.D.: La razón por la cual no funcionó (en general) no fue el miedo, fue la falta de ganas...

2 comentarios:
Claro, si es que al final amar es una conducta, no un acuerdo, se ama unilateralmente... con o sin el consentimiento y participación del ser amado... Si aún llorás, es bueno... preocupate cuando dejés de hacerlo, preocupate cuando nadie te provoque mencionar palabras como atardecer, corazón y sonrisa... hasta entonces disfrutá el llanto. No hace falta que diga que aquí estoy, pero nuca sobra!. Un abrazo...
Q PODRIA DECIR YO CUANDO YA LO DIJISTE TODO...Y SOS TODA!!!!SOS LA MEJOR!!!! I LOVE YOU PRI!!!!
Publicar un comentario